Un pasado complejo, un futuro incierto
Quizás si estamos todos un poco más nostálgicos por las cosas que vivimos en el pasado. Debemos tomar en cuenta que al menos cuatro años de nuestras vidas vivimos juntos, compartiendo todo, hablándolo todo, y desahogándolo todo. Estimados amigos, que pena que la distancia nos haga notar cuánto nos hicimos necesarios los unos a los otros. Cuánto nos hicimos dependientes de esas palabras de apoyo, que aunque fueran estúpidas, incoherentes, e ineptas, sólo servía el hecho de saber que alguien te apoyaba, que alguien estaba a tu lado, que alguien te estimaba y apreciaba por lo que realmente eras, y no por lo que tenías y te sentías capaz de hacer...
Bien se puede decir que la distancia tampoco es mucha excusa; yo más bien culparía al tiempo. A mi por lo menos nada me cuesta tomar la micro y llegar a Beaucheff, o a Puente Alto, o al 18 de Gran Avenida. Es sólo el hecho de mi tiempo no me da, y sientan amigos míos que eso es por lo que más me arrepiento de lo que no hice en el pasado: Aprovechar todo el tiempo del mundo que tenía.
El tiempo sobraba. Para ver a las amigas, para ir a jugar medalla, o smach, o como mierda se escriba (despues me corrigen). Por mi parte, no lo aproveché como debía, no ocupé más minutos de mi tiempo en preguntarles como estaban, en juntarme con ustedes, o pedirles una palabra de apoyo.
El futuro incierto es, claro es. Pero sólo una cosa sé: Tengo 18 años, y me quedan por lo menos 50 más de vida. Tiempo aún me queda, y sé que gran parte de él será invertido en cosas importantes y necesarias, y una de ellas son mis amigos...
Bien se puede decir que la distancia tampoco es mucha excusa; yo más bien culparía al tiempo. A mi por lo menos nada me cuesta tomar la micro y llegar a Beaucheff, o a Puente Alto, o al 18 de Gran Avenida. Es sólo el hecho de mi tiempo no me da, y sientan amigos míos que eso es por lo que más me arrepiento de lo que no hice en el pasado: Aprovechar todo el tiempo del mundo que tenía.
El tiempo sobraba. Para ver a las amigas, para ir a jugar medalla, o smach, o como mierda se escriba (despues me corrigen). Por mi parte, no lo aproveché como debía, no ocupé más minutos de mi tiempo en preguntarles como estaban, en juntarme con ustedes, o pedirles una palabra de apoyo.
El futuro incierto es, claro es. Pero sólo una cosa sé: Tengo 18 años, y me quedan por lo menos 50 más de vida. Tiempo aún me queda, y sé que gran parte de él será invertido en cosas importantes y necesarias, y una de ellas son mis amigos...
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